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28 ago 2025

Aprende cómo hacerse una limpieza facial en casa fácilmente

Descubre cómo hacerse una limpieza facial en casa con esta guía sencilla. Consejos y productos para una piel sana y radiante sin salir de casa.

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Hacerte una limpieza facial en casa es tu primer paso para conseguir esa piel luminosa y saludable que tanto buscas. La clave no está en complicarse la vida, sino en crear un pequeño ritual que elimine impurezas y, de paso, te regale un momento solo para ti. Con esta guía práctica, verás cómo transformar tu rutina en una experiencia de spa personal.

Consigue una piel radiante con tu propio ritual facial

Crear un ritual de cuidado en casa es mucho más sencillo de lo que parece, y te aseguro que los resultados se notan. No se trata solo de aplicar productos en un orden específico, sino de darte un espacio, un momento de conexión y autocuidado que tu piel te va a agradecer.

Una limpieza facial regular es fundamental para quitar la suciedad del día a día, prevenir granitos e imperfecciones y mantener tu piel saludable. En Zen to Go, hemos visto cómo nuestros clientes que complementan sus masajes a domicilio con estos cuidados faciales logran un estado de bienestar mucho más completo. Es la sinergia perfecta entre relajar el cuerpo y revitalizar el rostro.

El auge del cuidado personal en México

En México, la idea de hacerse una limpieza facial en casa ya no es algo raro; al contrario, es un reflejo de que cada vez nos interesa más cuidarnos de forma integral. De hecho, el mercado de belleza y cuidado personal en el país alcanzó un valor de 11,34 mil millones de dólares en 2024, y se espera que crezca un 6.05% cada año hasta 2029. Esto lo dice todo: estamos invirtiendo más en nosotros.

La rutina básica que recomiendan los expertos es simple: desmaquillar, lavar con un jabón adecuado para tu tipo de piel y exfoliar de 2 a 3 veces por semana. Este último paso es clave para eliminar células muertas y dejar la piel lista para absorber todo lo bueno que viene después.

Beneficios clave de una limpieza facial casera

Descubre el impacto positivo que una rutina de limpieza facial regular puede tener en la salud y apariencia de tu piel.

Beneficio Clave

Por qué es importante para tu piel

Piel más limpia y sin toxinas

Elimina la acumulación diaria de suciedad, sebo y contaminación que obstruye los poros.

Prevención de imperfecciones

Al mantener los poros limpios, reduces significativamente la aparición de puntos negros y acné.

Mejora la absorción de productos

Una piel exfoliada y limpia permite que tus sueros y cremas hidratantes penetren mejor y sean más eficaces.

Estimula la circulación sanguínea

El masaje facial durante la limpieza mejora el flujo sanguíneo, lo que se traduce en una piel más oxigenada y luminosa.

Momento de relajación y bienestar

Más allá de lo físico, dedicarse este tiempo reduce el estrés, lo cual tiene un impacto directo en la salud de tu piel.

Incorporar estos pasos de forma constante es lo que realmente marca la diferencia a largo plazo.

De tu baño a un spa personal

El objetivo es sencillo: transformar un espacio cotidiano en tu propio santuario de relajación. No necesitas herramientas complicadas ni gastar una fortuna en productos, solo necesitas la intención y una buena guía. Aquí te vamos a mostrar cómo, desde la preparación hasta la hidratación final, puedes conseguir ese brillo natural que buscas.

Esto es lo que nos ha funcionado a nosotros y a nuestros clientes desde 2019: la constancia es más importante que la perfección. Un ritual simple y bien ejecutado es el secreto para una piel sana a largo plazo.

Por ejemplo, un paso que a menudo se subestima pero que marca una diferencia brutal es el vapor. Ayuda a abrir los poros y a que la limpieza sea mucho más profunda. Si quieres saber cómo integrar este paso de forma segura y efectiva, te recomendamos leer nuestra guía sobre cómo hacer un baño de vapor facial en casa. Es un pequeño gesto que potencia enormemente los resultados.

Prepara tu piel y tus herramientas esenciales

El secreto de una limpieza facial que de verdad funcione, ya sea en casa o con un profesional, siempre empieza por la preparación. Antes de siquiera tocarte la cara, es clave crear el ambiente correcto y tener todo a la mano. Esto no solo hace que el proceso fluya sin interrupciones, sino que garantiza que tu piel reciba justo lo que necesita.

Piénsalo como la mise en place de un chef: cada ingrediente listo y a tu alcance. No necesitas un arsenal de productos carísimos; de hecho, en Zen to Go creemos en la simplicidad que funciona. Se trata de tener los elementos correctos, impecablemente limpios y ordenados, para que tu ritual sea seguro y los resultados, espectaculares.

Conoce a tu mejor aliado: tu tipo de piel

El primer paso, y el más importante, es entender cómo es tu piel. ¿Tiende a ser grasa, con brillos en la zona T? ¿O más bien seca, con esa sensación de tirantez? Quizá es mixta, con algunas zonas grasas y otras secas. O tal vez es sensible y se enrojece con facilidad.

Saber esto es crucial porque cada piel reacciona de manera distinta a los ingredientes.

Usar un limpiador para piel grasa en una piel seca, por ejemplo, puede barrer con sus aceites naturales y provocar más irritación. Aquí en México, donde la piel mixta y grasa es súper común, la elección de los productos es todavía más importante. Los limpiadores en gel que controlan el sebo son ideales para las pieles grasas, mientras que las fórmulas cremosas son perfectas para mantener la hidratación en las pieles secas.

En nuestra experiencia, el error más común que vemos es usar productos demasiado agresivos. La piel necesita equilibrio, no que la despojen de sus defensas naturales. Escúchala, obsérvala y dale lo que te pide.

Tu kit básico para el facial en casa

Ahora sí, vamos a reunir las herramientas. No te abrumes, lo más probable es que ya tengas casi todo en casa. Lo único indispensable es que cada cosa esté impecablemente limpia para evitar transferir bacterias a tus poros recién abiertos.

Lo que vas a necesitar:

  • Limpiador facial: Elige uno que vaya con tu tipo de piel (en gel, crema, espuma, tú decides).

  • Exfoliante suave: Puede ser físico (con gránulos finitos) o químico (con ácidos como el glicólico o salicílico).

  • Recipiente para el vapor: Un bowl grande que aguante el calor es más que suficiente.

  • Toallas limpias: Una para el vapor y otra, muy suavecita, para secar tu cara a toquecitos, sin tallar.

  • Mascarilla: De arcilla si buscas purificar, o una hidratante para calmar y nutrir.

  • Tónico: Para reequilibrar el pH de tu piel después de todo el proceso.

  • Hidratante: Una crema o sérum para sellar la humedad y proteger la barrera de tu piel.

Tener todo preparado te va a permitir disfrutar del proceso sin tener que correr a buscar algo a media mascarilla. Y si de pronto te entra la duda sobre qué va primero, te recomendamos leer nuestro artículo sobre en qué orden van los productos de skincare. Con esta base, ya estás más que lista para empezar tu ritual.

Tu ritual de limpieza facial profunda explicado

Ahora sí, es momento de dedicarte un espacio. Vamos a guiarte, paso a paso, para que montes tu propio ritual de limpieza facial en casa. Y no, no se trata de seguir reglas estrictas, sino de disfrutar el proceso y aprender a escuchar a tu piel.

Verás que con algunas indicaciones claras y consejos prácticos, el resultado es una piel visiblemente más sana y luminosa. La idea es transformar tu rutina en una experiencia consciente, empezando por el secreto mejor guardado de los profesionales —la doble limpieza— y terminando con el toque final de hidratación. ¿Lista para empezar?

El arte de la doble limpieza

Para que una limpieza facial sea realmente efectiva, lo primero es quitar cualquier barrera superficial. Aquí es donde entra la doble limpieza, una técnica que hemos visto funcionar de maravilla tanto en la práctica profesional como en casa.

El proceso tiene dos fases muy sencillas:

  1. Primero, un limpiador a base de aceite. Usa un limpiador oleoso o un agua micelar bifásica. Este tipo de producto es un imán para el maquillaje (incluso el waterproof), el protector solar y el exceso de sebo. Aplícalo con movimientos suaves y circulares, sin frotar.

  2. Después, uno a base de agua. Sigue con un limpiador en gel, espuma o crema, el que mejor le vaya a tu tipo de piel. Este segundo paso se lleva los residuos que quedan, como el sudor y la suciedad, y asegura que tus poros queden completamente despejados.

Este método deja la piel perfectamente preparada para los siguientes pasos, permitiendo que los ingredientes activos que apliques después penetren mucho mejor.

Exfoliación para renovar y dar brillo

La exfoliación es clave para eliminar las células muertas que apagan la piel y la congestionan. Pero ojo: "más" no siempre es "mejor". El truco está en elegir el método correcto y no pasarse (con una o dos veces por semana es más que suficiente).

Hay dos tipos principales de exfoliantes:

  • Físicos: Son los que usan pequeños gránulos, como azúcar o sales finas, para pulir la piel mecánicamente. Funcionan bien, pero hay que usarlos con mucha suavidad para no provocar microlesiones, sobre todo si tienes piel sensible.

  • Químicos: Estos usan ácidos suaves (como el ácido glicólico o el salicílico) para disolver el "pegamento" que une a las células muertas. Promueven una renovación celular más uniforme y profunda, y son excelentes para tratar acné o manchitas.

Vapor y mascarilla: el dúo dinámico

Con la piel ya limpia y exfoliada, llega el momento perfecto para un baño de vapor. No solo es increíblemente relajante, sino que el calor húmedo ayuda a dilatar los poros suavemente. Esto los prepara para una limpieza más profunda y facilita que la mascarilla se absorba al máximo.

Es muy fácil: hierve agua, viértela en un recipiente que aguante el calor y acerca tu rostro con cuidado. Cúbrete la cabeza con una toalla durante 5-10 minutos. Es un pequeño gesto que eleva tu facial casero a otro nivel.

Justo después del vapor, es el momento ideal para aplicar la mascarilla que tu piel te esté pidiendo:

  • Si buscas purificar: Una mascarilla de arcilla (verde o bentonita) es perfecta para absorber el exceso de grasa y minimizar la apariencia de los poros.

  • Si necesitas hidratación: Busca mascarillas con ingredientes como ácido hialurónico, aloe vera o miel. Calman, nutren y le devuelven la elasticidad a tu piel.

Antes de seguir, aquí tienes una pequeña guía para no perderte entre tantos productos y elegir los que de verdad necesita tu piel.

Guía de productos por tipo de piel

Una tabla comparativa para ayudarte a elegir los ingredientes y tipos de productos más adecuados para tu tipo de piel específico durante la limpieza facial.

Tipo de Piel

Ingrediente Activo Recomendado

Tipo de Limpiador Ideal

Tipo de Mascarilla Sugerida

Grasa

Ácido Salicílico, Niacinamida

Gel o Espuma

Arcilla (Bentonita, Verde)

Seca

Ácido Hialurónico, Ceramidas

Crema o Leche limpiadora

Hidratante (con Avena, Miel)

Mixta

Ácido Glicólico, Té Verde

Gel ligero

Multimasking (Arcilla en zona T, hidratante en mejillas)

Sensible

Centella Asiática, Caléndula

Bálsamo o Leche sin fragancia

Calmante (con Aloe Vera, Manzanilla)

Madura

Retinoides, Péptidos

Aceite o Crema nutritiva

Reafirmante (con Colágeno, Antioxidantes)

Elegir bien según estas recomendaciones marca la diferencia entre una rutina que funciona y una que no.

Este visual te ayuda a entender el flujo básico de los productos para que no te pierdas.

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Como ves, la secuencia es lógica: siempre hay que preparar la piel antes de aplicar los tratamientos más potentes. Es un principio básico para maximizar los beneficios de cada producto.

El cierre perfecto: tónico e hidratación

Para terminar tu ritual, jamás te saltes estos dos últimos pasos. El tónico facial es esencial para reequilibrar el pH de la piel después de la limpieza y la mascarilla. Además, ayuda a eliminar cualquier residuo que haya quedado y deja la piel lista para el último paso.

Un buen tónico no solo refresca. Actúa como un puente, asegurando que tu hidratante se absorba de manera óptima y trabaje al máximo de su capacidad.

Finalmente, sella todo el trabajo con una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel. Este paso es vital. Restaura la barrera cutánea, retiene la humedad y protege tu rostro de los factores ambientales. Y sí, incluso si tu piel es grasa, necesita hidratación para mantenerse equilibrada.

Con este último toque, tu ritual de limpieza facial en casa está completo. Habrás conseguido no solo una piel más limpia y radiante, sino también un momento valioso de bienestar solo para ti.

Los errores más comunes en un facial casero (y cómo evitarlos)

Querer cuidarse es el primer paso, pero con las mejores intenciones a veces cometemos pequeños errores que irritan la piel en lugar de ayudarla. En Zen to Go, como líderes en bienestar a domicilio, hemos visto de todo. Conocer los tropiezos más frecuentes es la mejor forma de que tu ritual en casa sea realmente efectivo y seguro.

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El entusiasmo por ver resultados rápidos casi siempre nos lleva al error número uno: la sobreexfoliación. Es muy tentador pensar que si exfoliar una vez a la semana es bueno, hacerlo tres o cuatro veces será espectacular.

La realidad es otra. Al eliminar en exceso la capa protectora de la piel, la dejas vulnerable, sensible y propensa a la irritación y sequedad. Recuerda siempre la regla de oro: en el cuidado de la piel, más no siempre es mejor.

Cuidado con las extracciones agresivas

Otro impulso que vemos constantemente es el de intentar extraer puntos negros o espinillas sin la técnica (o la paciencia) adecuada. Es totalmente comprensible querer una piel libre de imperfecciones al momento, pero presionar con demasiada fuerza o, peor aún, usar las uñas, puede causar más daño que bien.

Forzar una extracción es una mala idea. Corres el riesgo de:

  • Empujar la bacteria más adentro del poro, lo que puede provocar una inflamación mucho mayor.

  • Romper la pared del folículo, causando que la infección se extienda por debajo de la piel.

  • Dejar marcas y cicatrices permanentes, que son infinitamente más difíciles de tratar que el punto negro original.

Nuestra recomendación como expertos es clara: si una impureza no sale con una presión muy, muy ligera después del vapor, es mejor dejarla en paz. Para extracciones más profundas, lo más seguro es acudir a un profesional.

La temperatura del agua y el mito de la hidratación final

¿Sabías que la temperatura del agua es un factor clave? Usar agua muy caliente puede sonar reconfortante, pero en realidad despoja a la piel de sus aceites naturales, provocando sequedad y sensibilidad. Lo ideal es usar agua tibia para limpiar y terminar con un splash de agua fría para ayudar a cerrar los poros.

Por último, un error que vemos incluso en personas con piel grasa es saltarse la crema hidratante. Existe la creencia de que si la piel ya produce sebo, no necesita más hidratación. ¡Todo lo contrario!

Cuando la piel no recibe la humedad que necesita, su respuesta natural es producir todavía más grasa para compensar esa falta. Aplicar una crema hidratante ligera y no comedogénica es el último paso indispensable para equilibrar tu piel, sellar la humedad y fortalecer su barrera protectora.

Evitar estos errores comunes te ayudará a perfeccionar tu técnica y a que cada facial en casa sea un verdadero tratamiento de bienestar para tu rostro.

¿Y cuándo toca visita al profesional?

Saber cómo hacerse una limpieza facial en casa es tener una herramienta increíble para el día a día. Pero seamos sinceros, hay momentos en los que nuestra piel pide a gritos un extra, una intervención experta que va más allá de lo que podemos lograr en nuestro baño.

Piénsalo así: es como la diferencia entre tu rutina de ejercicio en casa y una sesión con un entrenador personal. Ambas suman, pero cada una tiene su momento y su función.

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Un facial casero es perfecto para mantener los poros limpios y la piel hidratada. Pero, ¿qué pasa cuando el problema es más terco?

Las señales que tu piel te envía

Tu rostro es muy bueno comunicándose. Solo hay que saber escucharlo. Hay varias pistas que te indican que es momento de delegar y buscar a un profesional. Identificarlas a tiempo puede ahorrarte muchos dolores de cabeza (y de piel).

Considera agendar un facial profesional si te identificas con esto:

  • El acné no da tregua. Si a pesar de ser constante con tu rutina sigues lidiando con brotes inflamados o acné quístico, un experto puede hacer extracciones seguras y aplicar tratamientos que, sencillamente, no están a la venta para el público.

  • Las manchas se aferran. La hiperpigmentación por sol, cicatrices o cambios hormonales suele necesitar artillería más pesada. Hablamos de peelings químicos suaves o terapias de luz que solo un profesional puede administrar con seguridad.

  • Notas la piel congestionada o sin vida. A veces, la acumulación de células muertas es tan profunda que la exfoliación casera se queda corta. Un profesional usa técnicas y productos de grado dermatológico para forzar una renovación celular de verdad.

  • Necesitas un boost inmediato. Antes de un evento importante o cuando tu confianza necesita un empujón, nada como un facial profesional. Los resultados en textura, luminosidad y firmeza son visibles al momento.

En Zen to Go, entendemos perfectamente esta dinámica. Por eso, además de nuestros masajes a domicilio que ya conoces y amas, ofrecemos faciales profesionales como un complemento ideal. Nuestras terapeutas expertas llevan toda la experiencia y el equipo de un spa a la seguridad y comodidad de tu casa.

Un facial profesional no sustituye tu rutina, la potencia. La magia ocurre cuando combinas tu cuidado diario con la intervención experta y periódica. Ahí es donde tu piel realmente pasa a otro nivel.

La diferencia real: técnica y producto

Una terapeuta certificada no se limita a aplicar cremas. Primero, analiza tu piel. Entiende qué necesita hoy y personaliza el tratamiento al momento. Usa técnicas como el masaje de drenaje linfático para desinflamar y desintoxicar, o realiza extracciones con una precisión casi quirúrgica para no dejar marcas.

Además, los productos que se usan en cabina tienen concentraciones de activos mucho más altas y potentes. Es una combinación que simplemente no puedes replicar en casa.

Así como es clave saber cómo prepararse para un masaje para sacarle todo el provecho, entender cuándo tu piel necesita un experto es fundamental para tu bienestar.

Dudas comunes sobre tu limpieza facial en casa (y respuestas directas)

Resolver las preguntas más frecuentes es clave para que te sientas segura y consigas los mejores resultados con tu facial casero. Aquí te comparto las respuestas a las dudas que más escuchamos, basadas en nuestra experiencia ayudando a miles de personas a integrar el bienestar en su rutina desde 2019.

¿Cada cuánto me hago una limpieza profunda?

La frecuencia ideal depende 100% de tu tipo de piel. Olvídate de reglas universales; la clave es escuchar lo que tu rostro necesita.

  • Si tu piel es grasa o con tendencia a granitos: Una limpieza más a fondo una vez por semana puede ser tu mejor aliada para mantener los poros a raya y controlar el exceso de sebo.

  • Si tu piel es normal, mixta o seca: Espaciarla a cada 10 o 15 días es más que suficiente. Si lo haces muy seguido, corres el riesgo de barrer con los aceites naturales que la protegen y terminar con irritación.

El mejor consejo que te puedo dar es simple: observa tu piel. Si después de una limpieza la sientes tirante, se ve roja o sensible, es una señal clarísima para bajarle a la frecuencia.

Créeme, la constancia es mucho más poderosa que la intensidad. Un ritual suave y regular siempre le ganará a tratamientos agresivos y esporádicos. Los resultados a largo plazo lo demuestran.

¿Puedo usar exfoliantes caseros como azúcar o café?

Aunque internet está lleno de recetas con exfoliantes "de cocina", hay que tener mucho cuidado. Ingredientes como el azúcar o los granos de café molido, aunque naturales, tienen partículas con bordes irregulares y filosos.

Estos cristales pueden causar micro-rasguños en la superficie de la piel, sobre todo si es sensible. En lugar de pulir con suavidad, terminas debilitando la barrera cutánea. Es mucho más seguro y efectivo elegir exfoliantes formulados para el rostro, ya sean químicos (con ácidos suaves) o físicos con partículas perfectamente esféricas y amables con tu piel.

¿De verdad necesito usar un tónico facial?

¡Sí, totalmente! Es el paso que muchos se saltan, pero es fundamental para cerrar bien el ciclo de la limpieza. Su trabajo principal es restaurar el pH natural de tu piel, que siempre se altera un poco después de lavarla.

Pero hace más: elimina el último rastro de limpiador o impurezas, ayuda a que los poros se vean más pequeños y, lo más importante, deja tu piel lista para "beberse" los productos que siguen, como tu suero o crema hidratante. No usarlo es como pintar un lienzo increíble sin haberle puesto la base preparatoria.

¿Qué hago si se me irrita la piel después del facial?

Si después de tu rutina notas la cara roja, con picazón o ardor, lo primero es calma. Tu piel te está pidiendo un respiro.

Para todo. Suspende de inmediato exfoliantes, mascarillas purificantes o cualquier producto con activos potentes. Por unos días, quédate con una rutina minimalista y súper calmante:

  • Un limpiador extra suave, sin perfume.

  • Un tónico que calme, como agua de rosas o de manzanilla.

  • Una crema hidratante enfocada en reparar la barrera de la piel (busca ingredientes como ceramidas o centella asiática).

Si la molestia no cede después de un par de días, podría ser una reacción alérgica a algún ingrediente. Ahí, lo más sensato es consultar a un profesional.

La práctica y la observación son tus mejores herramientas. En nuestra experiencia con clientes en todo México, hacer una limpieza facial profunda en casa una o dos veces al mes es una excelente frecuencia. Esta rutina, desde desmaquillarse hasta aplicar la mascarilla, es súper efectiva para evitar poros obstruidos y minimizar brotes. Si quieres profundizar, puedes leer más sobre cómo potenciar tu rutina de limpieza en Camaleon Cosmetics.

Tu ritual de limpieza en casa es tu momento, un espacio para reconectar contigo. En Zen to Go, creemos que el bienestar debe ser justo así: accesible, disfrutable y a tu medida. Y cuando sientas que tu piel necesita ese extra o simplemente quieras regalarte una relajación total, recuerda que nuestras terapeutas certificadas llevan la experiencia de un facial profesional hasta la puerta de tu casa, con la conveniencia y confianza que ya nos caracteriza.

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